Salimos desde Córdoba, mañana despejada con unos 6 grados. Viajamos 42 personas. En El Viso nos esperaban Eva Llergo, que sería nuestra anfitriona en el pueblo, y José Toril (Joseito), que se haría cargo de encabezar la Ruta de las Ermitas, hasta el paraje conocido como la Huerta de los Frailes; así como el señor alcalde, Don Juan Díaz, que no había escatimado esfuerzos en facilitar nuestra visita.

En El Viso se visitaron, por este orden, el Refugio de la Guerra Civil (que sirvió para resguardarse de los bombardeos),  El Aula de la Naturaleza “El Pocito” (donde nos hablaron del ecosistema de la Dehesa de Los Pedroches) y el museo de los Reyes Magos. También hubo oportunidad de visitar negocios locales, donde los visitantes adquirieron productos típicos de panadería, quesos y charcutería.

El senderismo se inició en la Ermita del Cristo de las Eras, pequeño recinto, alrededor del cual se celebra un quinario en la segunda semana de septiembre, rematado con una verbena y con las tradicionales “rifas”. Allí realizamos la primera sesión fotográfica y, sin detenernos mucho, enfilamos nuestros pasos hacia la Ermita de Santa Ana, que alberga la imagen de la Patrona del pueblo y en cuyo recinto todos los años, el día 26 de julio a las 6 de la mañana, se celebra una misa de campaña, al final de la cual se lleva a la patrona en procesión hasta la parroquia.

ermita de Santa Ana (El Viso)

ermita de Santa Ana

Junto a este espacio, siguiendo la ruta, se encuentra el conjunto de ‘La Fontanita’, una serie de pilas de granito y una fuente que en tiempos pretéritos, cuando no existía la lavadora ni llegaba el agua corriente a las casas del pueblo, estaban a disposición de los vecinos para hacer la colada. Enseguida empezamos a acercarnos al río Guadarramilla, que vadeamos sin dificultad, para encontrarnos a continuación con el pozo de Sierra Vana y empezar a descubrir las primeras encinas, que ya nos acompañarían en gran parte del trayecto.

 ermita Don Miguel (El Viso)

ermita Don Miguel

Descendimos la ‘cuesta del motor’ y nos acercamos al río Cigüeñuela, que pudimos vadear sin mucha dificultad, debido a las escasas lluvias de este invierno. Enseguida estábamos aproximándonos a la Ermita de Don Miguel, situada en el paraje de “Los Luengos”. Espacio que ha quedado dignamente adecentado, con la rehabilitación de las construcciones antiguas y añadiendo unos servicios y unas mesas de merendero. Allí disfrutamos de un descanso y un pequeño tentempié, para continuar la senda en busca del Cordel de la Mesta, que recorrimos durante un buen trozo, volviendo a tener que cruzar el río Cigüeñuela por el paraje de ‘Las Lastras’. Precioso enclave donde el río ha esculpido su camino entre las rocas de granito. Un sitio muy disfrutable. Continuamos por ‘el cordel’ constatando que aún se respetan las 90 varas de anchura (unos 75 metros), por donde antiguamente transitaban enormes rebaños de ovejas. Actividad de la Trashumancia, que ha quedado prácticamente en desuso.

Camino a Las Lastras

En ruta

Enseguida avistamos las ruinas del convento de San Alberto que nos anunciaba el final de nuestra ruta. Un poco más abajo se llega al lugar llamado la ‘Huerta de los Frailes’, donde se encuentra la cuarta Ermita de la ruta, la de la Virgen de Vallehermoso y donde sabíamos que nos esperaban unas buenas migas serranas, a cargo de dos ‘migadores’ con experiencia, Proceso López y Martín Troyano, en todo momento asistidos por Rafael Cárdenas, Ramón Ruiz y Pepe Ramirez.

migadores

Martín y Ramón ‘migando’

 

haciendo migas serranas

Haciendo migas serranas en El Viso

 

migas-serranas

Migas serranas

 

A todos ellos nuestro agradecimiento por hacernos pasar un día especial. Gracias Eva, gracias Joseito, gracias Alcalde, porque sabéis hacer las cosas bien.